Yo estuve allí: Camino a Villavicencio

ESCRITO POR

José Aldo Ibarra

ULTIMA REVISTA

A partir de la construcción del hotel, el paraje de Villavicencio es considerado uno de los más selectos y aristocráticos de Mendoza, gracias a las propiedades de sus aguas termales que lo convierten en un polo turístico de atracción de visitantes de todas latitudes.

Villavicencio está a 51 km. de la ciudad de Mendoza. Se puede acceder por Uspallata, por un camino que cuenta con 365 curvas, denominado Los Caracoles, o por el departamento de Las Heras, todo por pavimento y con menos curvas pero igualmente intrincadas.

Resulta que Joseph Villavicencio nunca vio el hotel, ni aprovechó las bondades del agua, ni se hizo de las regalías del agua mineral. Villavicencio fue un minero que andaba buscando oro y se instaló en el lugar a fines del 1600.

Recién en 1923 Ángel Velaz, ganadero y miembro de la sociedad rural, vio el inmenso potencial del lugar y del agua, entonces adquirió esas tierras para dar iniciativa al emprendimiento de las Termas, y del agua mineral. Las bautiza Villavicencio en honor al minero buscador de oro.

Construyó un acuaducto de 53 km de extensión, hasta la planta de fraccionamiento y embotellado, en un predio al lado del ferrocarril. En ese entonces el agua era recetada por los médicos como paliativos a distintos males. Como no existía el agua corriente, y había muy pocos lugares con agua potable, para todos los males gastrointestinales, se recetaba agua mineral Villavicencio y se curaba.

​El Gran Hotel Termas de Villavicencio fue construido en 1940. Con 30 habitaciones base doble, y con acceso a agua termal en el baño. Los visitantes recibían las prescripciones de un médico que recomendaba los baños termales, o la ingesta del agua.

El complejo estaba previsto para la clase alta, de acceso casi exclusivo en medio de la precordillera. El hotel nunca fue rentable, el Gran Hotel Villavicencio nunca dio ganancias. Los visitantes eran invitados de Velaez. Gente influyente de la época, gobernadores, empresarios nacionales y extranjeros, artistas reconocidos. Velaz hizo lo que hoy llamamos, marketing. Un adelantado a su época. A él no le importaba si el hotel daba ganancias, sino que el agua fuese reconocida. Y lo logró.

 

Villavicencio es sobrecogedor, uno descubre de lo que es capaz el ingenio humano, y sobre todo el contacto con la naturaleza en todo su esplendor.