Y de política…¿cómo andamos?

ESCRITO POR

ULTIMA REVISTA

Cómo creen que se portó la política en este último tiempo? Digamos, en los últimos seis meses? Se les ocurren varias respuestas…no? Y eso por qué será..?

Si es cierto que la pandemia nos hará ver las cosas de otra manera, si es real que es necesario repensar las herramientas que tenemos para vivir mejor,  reformatear los quehaceres, considerar los objetivos….  Podríamos empezar por la política.

Repensar la política? Al menos, ponderarla….medir cómo incide en nuestra vida, cómo las decisiones que se toman desde ella influyen en nosotros, en nuestras posibilidades de satisfacer las necesidades básicas y emocionales de todas las personas: alimento, salud, seguridad, felicidad…

Aunque no la veamos, la política siempre está. Y es importante definirla: ¿Qué es, hoy, la política?  Para qué sirve o debería servir?

La política, desde las civilizaciones antiguas hasta la modernidad, es aquel eje principal donde se articulan las decisiones de los gobiernos. La definición de lo que es la política ha sido materia de debate para infinidad de intelectuales y teóricos políticos, y aún así no existe un acuerdo total sobre qué es la política. Pero haciendo la propia síntesis, es posible coincidir en que es la disputa por el sentido de la sociedad.

Y entonces, ya que lo político  es insoslayable a la hora de resolver qué dirección se toma en la búsqueda del bien común, qué rumbo tendrán las acciones de gobierno…. Debería ocupar un lugar más importante en el listado de nuestras expectativas.

Tiene mala prensa, es cierto. Se difunden –interesadamente- sus disvalores y los  yerros de los políticos. Se la asocia con la corrupción y las malas artes. Y no se mencionan sus aciertos ni sus bondades. Hay una buena política; existe.

No es para aplaudir que nos rasguemos las vestiduras diciendo que no nos interesa; más que un mérito es carencia  de compromiso con la cosa pública, y el quedarnos fuera nos ubicamos en un lugar de indiferencia y egoísmo, o en el peor de los casos, de  ignorante oposición; esa especie de “no sé pero me opongo”.

Lo que se ignora no se comprende. El que no sabe, es como el que no ve, dice el refrán popular. Y, para saber es necesario diversificar las fuentes de información, capacitarse si es que se va a desempeñar alguna función, conocer la Historia para no repetir los errores, ampliar nuestra cultura, formarse. En otros países hay escuelas de instrucción política para los aspirantes.

En esta hora de reflexión, es necesario  el aporte de nuestros criterios, saberes , experiencias y principios desde  nuestra posición frente a la disputa por el sentido de la sociedad.

Y no hablamos de militar en política ni de involucrarnos hasta dejar la salud ni el cuero en ello. Sólo nos referimos a saber dónde estamos parados , a participar desde la  vereda que elegimos  y defender ese territorio que nos incluye y nos cobija.  

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