Todos los fuegos, el fuego

ESCRITO POR

Lic. María Virginia Bertetti

ULTIMA REVISTA

En medio de un contexto de pandemia, donde es primordial el cuidado de las vías respiratorias, las islas del Paraná -en una franja que atraviesa todo el Cordón Industrial del Pre Delta- no dejan de arder a causa de la quema ilegal de pastizales. La inacción de los sectores políticos de la región es llamativo y, hasta el momento, no pasan de una acumulación de declaraciones de buenas intenciones

Se puede definir como ecocidio a la destrucción extensa o la pérdida de ecosistema de un territorio concreto, normalmente deliberada y masiva, y de la mano de factores humanos. Desde hace ya muchos años, el proceso de instalación del monocultivo de soja ha llevado a los productores rurales de la región a destinar sus mejores campos a este cultivo, trasladando a sus ganados a la zona de islas para realizar el pastoreo. La quema ilegal de pastizales en las islas se incrementa año tras año, llegando a una situación de gravedad extrema, tanto ecológica como sanitaria.

Humedales, fuente de vida

Los humedales, los cuales componen cerca del 21% de la superficie de nuestro país, son ecosistemas con enorme valor biológico, social, cultural y económico. La mano del hombre, principalmente por motivos económicos, los degrada día tras día. Tal como se plantea en el sitio Ley de Humedales Ya, “la Convención Ramsar estima que en los últimos 300 años ha desaparecido el 87% de la superficie de humedales a nivel global, con pérdidas del 35% desde 1970”.

En Argentina, la Ley de Humedales tiene recorrido un largo camino, sin aún llegar a puerto alguno. Según este proyecto, los humedales necesitan una ley de presupuestos mínimos de protección ambiental que asegure su conservación y su uso ambientalmente respetuoso, conforme al artículo 41 de la Constitución Nacional. Desde abril de 2013 se vienen presentando proyectos en el Senado de la Nación, los cuales fueron perdiendo estado parlamentario de manera constante. Recién en julio de 2019 se logró un fallo que protege los humedales emitido por la Corte Suprema de Justicia.

En tanto, el proyecto de ley plantea entre sus puntos clave: el uso respetuoso de los humedales, fondos específicos del Estado para su preservación, participación ciudadana, inventario y perspectiva de género. Mientras todo esto se aguarda, el reclamo ciudadano en las redes se propaga por medio de la consigna #LeydeHumedalesYa.

Consecuencias para la salud

“No puedo respirar” es una queja habitual en medio del humo que afecta principalmente las vías respiratorias, en cada jornada donde las quemas ilegales llenan de humo las ciudades. Teniendo en cuenta un contexto de pandemia por COVID-19, el cuidado de la salud es más que urgente.

Tal como ha compartido en sus propias redes el neumonólogo nicoleño, Dr. Fabricio Sparvoli, la situación cada día empeora más, principalmente en personas con enfermedades crónicas: “En los últimos tiempos he recibido muchas consultas (presenciales, virtuales, telefónicas) de pacientes empeorados por el humo de la quema del Delta. Pacientes con enfermedades crónicas como asma y EPOC, pacientes con oxígeno en domicilio, pacientes en tratamiento oncológico, con tratamientos inmunosupresores, con fibrosis pulmonares. Empeorados en sus síntomas, con necesidad de recurrir a corticoides, a broncodilatadores. Sin contar el agravamiento de la rinitis con ardor de garganta e irritación ocular. Me domina la sensación de impotencia e impunidad”.

Ecocidio a gran escala

En las islas del Delta del Paraná se estima que hay unas 700 especies de plantas y una diversidad de fauna litoraleña que usa estos ambientes como hábitat, con al menos 50 especies de mamíferos, 260 especies de aves, 300 tipos de peces, 27 clases de anfibios, más de 30 especies de reptiles y una gran cantidad de invertebrados. Todos en peligro por el avance indiscriminado del fuego.

En agosto 2020, frente a los reclamos de diversas organizaciones ecologistas, la Corte Suprema ordenó constituir un “Comité de Emergencia Ambiental” para detener y controlar los incendios irregulares en el Delta del Paraná. Tal como plantea el fallo: “existen suficientes elementos para tener por acreditado que los referidos incendios, si bien constituyen una práctica antigua, han adquirido una dimensión que afecta a todo el ecosistema y la salud de la población. Señaló además que  no se trata en el caso del juzgamiento de una quema aislada de pastizales, sino del efecto acumulativo de numerosos incendios que se han expandido por la región, poniendo en riesgo al ambiente”.

No más fuego, no más silencio

Es urgente tomar cartas en el asunto, desde las organizaciones ecologistas, asociaciones comunitarias, medios de comunicación y principalmente en Estado, quien no puede mantenerse de brazos cruzados frente a una realidad inmediata que no puede ni debe ocultar. El cuidado del ecosistema de la región y la salud de los ciudadanos no se debe dejar de lado por intereses económicos y políticos, sino que debe ser prioridad en las agendas gubernamentales.

 

 

Foto: Santiago Nozzi