Titiriteños…en 2019

ESCRITO POR

Miguel A Devito

ULTIMA REVISTA

Cerca de 3800 niños pudieron disfrutar de las actuaciones de compañías de varios puntos del país, llegadas a la ciudad de la mano del Teatro de Títeres Diabolo.
Después de cinco años de ausencia,
la iniciativa trajo nuevas propuestas para seguir creciendo

Durante cinco días, San Nicolás, Ramallo y Villa Constitución vibraron al ritmo de una de las artes más antiguas, pero a la vez perdurables: los títeres.

Esta edición, la octava de un festival que se hizo grande en la región, tuvo un escenario muy poco frecuente para las actividades culturales: el CENS N° 457 “Esperanza”, escuela en contexto de encierro que funciona en la Unidad Penal N° 3 de San Nicolás.

CENS N° 457 “Esperanza”, escuela en contexto de encierro de la Unidad Penal N° 3

A la hora de la función, más de 60 alumnos de la escuela que funciona en el Penal esperaban con atención su inicio. Durante varias semanas estuvieron trabajando la temática de los títeres, y varios de ellos sostenían uno entre sus manos, construido por ellos mismos. Sus caras reflejaban a las claras el disfrute, a pesar de ser adultos, pero conscientes de no tener esos momentos de sonrisas en su rutina cotidiana.

Al finalizar la función a cargo de Marcelo Fernández, el titiritero homenajeado en esta edición del Titiriteños, los docentes y directivos del establecimiento agradecieron la presencia y apertura del festival, brindando a los artistas un presente realizado por los alumnos y un certificado de participación.

Tres ciudades y varios escenarios
En Villa Ramallo, las funciones se realizaron en el Auditorio Libertador y en la Escuela nº 23 “Ángel Traverso”.

En Villa Constitución, por su parte, las funciones estuvieron enmarcadas en la Semana del Arte y formaron parte del homenaje a Luis Capriotti.


San Nicolás dijo presente, con funciones en instituciones educativas de la ciudad. San Martín, AMAF y San Juan Bautista fueron de la partida.

Esta edición marcó la vuelta de un festival que ha sabido construir su espacio en la agenda cultural de la ciudad, y después de cinco años de ausencia promete nuevas propuestas para seguir creciendo.