Salir del túnel pandémico con crecimiento y equidad

ESCRITO POR

Miguel A Devito

ULTIMA REVISTA

Mientras dure la pandemia, América Latina y el Caribe (ALC) estará transitando un túnel lleno de incertidumbre. No se sabe sobre todo cuán largo es: cuánto tiempo hasta que emerjan terapias o una vacuna, o hasta que se aprenda sobre las mejores prácticas de control de la pandemia para convivir con un virus de letalidad no conocida.

Existe eso sí certeza sobre los retos económicos y sociales enormes que enfrentarán los países a la salida del túnel, y que para responder a estos retos no bastarán las estrategias del pasado, si no que será necesario un nuevo compacto social. Ya antes de la crisis, estos retos crecían, consecuencia del ritmo lento con que se creaban oportunidades de empleo productivo y se reducía la desigualdad. Al salir del túnel, todos los países se encontrarán con mayor pobreza; más desigualdad; más desempleo; más informalidad; una fracción importante de sus empresas quebradas o al borde de la quiebra; pérdidas de capital humano enormes; situaciones fiscales más difíciles que en cualquier momento en los últimos 20 años; y sectores financieros debilitados.

A estos retos se añadirán barreras nuevas al crecimiento inclusivo que antes no existían: en la ausencia prolongada de una vacuna, los consumidores y trabajadores seguirán ansiosos, reacios a participar en las mismas actividades económicas que antes les eran importantes, y la globalización – el movimiento de capital, bienes y personas – se habrá reducido, con impactos importantes en las cadenas de valor.

Ante semejante desafío, volver al crecimiento mediocre previo a la crisis del Covid-19 no es una respuesta satisfactoria para ALC. Además, las respuestas de política durante esta crisis deberán ser de mayor calidad que las que se implementaron durante la Gran Recesión de 2008-2009. Éstas en buena medida resultaron en expansiones de gasto público con pocos resultados en términos de crecimiento inclusivo y más bien fueron orientadas a subas salariales y de transferencias con fuertes filtraciones hacia sectores no pobres, lo que a su vez llevó a altos niveles de deuda pública en la región, sin resultados relevantes sobre crecimiento y equidad.

Esta nota describe opciones de política sobre cómo los países pueden ampliar sus posibilidades para enfrentar los retos económicos de la crisis, con un énfasis en el crecimiento y la equidad.

Estas opciones parten del supuesto que la situación fiscal de la región y su acceso a los mercados de crédito soberano están mucho más restringidos que en crisis anteriores, lo cual obliga a pensar en reformas de políticas más allá de las fiscales para acelerar la recuperación económica.

Las opciones son ambiciosas, pero la ambición responde a la necesidad. Con el propósito de ordenar la discusión existente ante las muchas opciones de política que enfrentan los gobiernos, esta nota discute las siguientes conclusiones principales.

 

  1. Mientras la región esté en el túnel, la primera prioridad es atender la pandemia y limitar los costos económicos de la crisis. Fortalecer la salud y la disponibilidad de pruebas y de mecanismos de seguimiento para hacer frente a la crisis sanitaria es crítico no solo para la salud sino también para la recuperación económica. Limitar las fuertes pérdidas de ingresos de los hogares pobres e informales es una obligación humanitaria. Y evitar la destrucción del tejido productivo y del capital humano, tanto de niños y jóvenes como de trabajadores, es clave para que la recuperación al salir del túnel sea más rápida.
  2. Pero limitar pérdidas, o incluso revertirlas y regresar a los niveles de crecimiento e indicadores de equidad del período previo a la crisis, no será suficiente. Cabe recordar que las presiones sociales por más equidad y más oportunidades económicas ya habían surgido en los meses anteriores a la crisis. La crisis misma pone en evidencia las consecuencias de dejar en segundo plano el crecimiento y la protección social: una menor capacidad para resistir la crisis no solo en términos de salud, sino económica- y socialmente.

  3. Dentro del túnel deberán correr en paralelo dos conjuntos de políticas que se complementan: las sanitarias y de limitación de pérdidas, por un lado, y aquellas que vayan preparando las economías para un mayor crecimiento e inclusión que aquéllos prevalecientes antes de la crisis a la salida del túnel. Los países que adopten políticas, mientras estén en el túnel, que conserven capital humano y las relaciones entre los actores económicos – bancos y prestatarios, empresas y trabajadores, productores y sus clientes – experimentarán una recuperación económica más rápida a la salida del túnel. Los países que, todavía dentro del túnel, anuncien políticas de crecimiento inclusivo y sostenido que seguirán al salir, encontrarán mayores opciones de financiamiento ahora para lidiar con la crisis actual ya que tales anuncios, sobre todo cuando se manifiesten a través de leyes, mejorarán las expectativas de los ciudadanos, empresas e instituciones financieras.

  4. La nueva orientación de las políticas públicas hacia el crecimiento inclusivo representará un giro significativo en las políticas y el marco institucional de la región. En efecto, puede constituir un nuevo compacto social que les permitirá a los países responder a los retos económicos, sociales y globales – como el cambio climático – que tenían antes de la crisis y que se han agudizado. Implica políticas fiscales que, una vez atendidos los efectos más acuciantes de la pandemia, reasignen gastos que aportan poco al crecimiento y la equidad hacia rubros que tendrán mayor impacto en el crecimiento inclusivo y sostenible, junto con un nuevo marco institucional que asegure que ese gasto sea eficiente. Exige políticas que fomenten la competencia y reduzcan barreras a la entrada en el sector privado, con un marco institucional que abra oportunidades para todos en vez de priorizar la protección de solo algunos. E incluye políticas que exijan una mayor eficiencia en el sector público, junto con un marco institucional que premie a los funcionarios y sectores que innoven.

  5. Para la rápida reactivación de la economía al salir del túnel, la región no podrá depender fuertemente de estímulos fiscales como ha hecho en crisis anteriores – el poco espacio fiscal y acceso difícil a los mercados financieros lo harán difícil. Sin embargo, dentro del conjunto de políticas que apuntalen el crecimiento, habrá algunas que por su naturaleza tienen más posibilidades de generar un crecimiento económico más rápido y caídas másrápidas del desempleo en el corto plazo. Tal es el caso, por ejemplo, de la reasignación de gastos hacia la infraestructura, que suele tener un efecto multiplicador alto tanto en actividad como en empleo, así como las políticas de reducción de costos no salariales de crear puestos de trabajo. Estas medidas ayudarían promover una recuperación rápida a la salida del túnel. No serán suficientes para cerrar las brechas de equidad y crecimiento dejadas por la pandemia y por lo tanto los países tendrán que contemplar cuáles reformas más profundas, elegidas dentro de una lista larga de posibilidades, priorizarán para asegurar un crecimiento sostenido a mediano plazo.

  6. Un nuevo compacto social exigirá mucho de los gobiernos. Tendrán que hacer creíble la promesa del nuevo compacto y mostrarse enérgicos al abordar las varias reformas fiscales e institucionales que implica el compacto. Será necesario repensar las políticas de transferencias, con una mayor llegada a las poblaciones vulnerables, haciéndolas más eficientes e inclusivas; creando seguros ante shocks cíclicos que protejan a los trabajadores; y aumentando la cobertura y la calidad de servicios -sobre todo de salud y educación de los más vulnerables. Para que las oportunidades crezcan, será necesario comenzar a desmontar la trama de regulaciones cuya principal consecuencia ha sido impedir la entrada de empresas nuevas y más productivas. Por el lado fiscal será fundamental que los gobiernos sean ágiles y capaces de ejecutar una gimnasia fiscal sin precedentes de reasignación fuerte de gasto. Dentro del túnel, la reasignación deberá atender a la pandemia, la preservación de firmas y empleo, y transferencias a los hogares. Fuera de él, habrá otra reasignación masiva hacia gastos que apuntalen el crecimiento y la inclusión.

  7. Un nuevo compacto social permitirá a las sociedades de América Latina y el Caribe lidiar con varios otros retos que enfrentan. El cambio climático y los altos niveles de contaminación y deterioro ambiental están afectando a los países de la región cada año con más intensidad y a un ritmo creciente. Las sociedades que crecen más y con más equidad tienen mayores recursos para resistir y lidiar con el cambio climático, así como para controlar la contaminación local y fortalecer la protección ambiental. Tendrán además más capacidad para llegar a los acuerdos políticos necesarios que les permitan llevar a cabo este esfuerzo, ya que el compacto dará más confianza a los ciudadanos que el compromiso será compartido entre todos. Del mismo modo, con un nuevo compacto social los países podrán resistir mejor los efectos de la des-globalización y otros retos importantes, como la migración.

  8. El nuevo compacto social permitirá a la región cerrar más velozmente otras brechas con los países avanzados. Por ejemplo, una señal clara de la falta de eficiencia del sector público y de la baja productividad del sector privado de la región se expresa en la gran brecha de digitalización entre la región y las economías avanzadas. Al fomentar la eficiencia dentro del sector público y mayor competencia y la creación de más empresas en el sector privado, aumentarán significativamente los incentivos para acelerar el proceso de la digitalización.

El informe completo aquí: 

Salir-del-tunel-pandemico-con-crecimiento-y-equidad-Una-estrategia-para-un-nuevo-compacto-social-en-America-Latina-y-el-Caribe

 

Este documento fue elaborado por Allen Blackman, Matías Busso, Eduardo Cavallo, Gregory Elacqua, Ana Maria Ibáñez, Alejandro Izquierdo, Philip Keefer, Julián Messina, Mauricio Moreira, Carlos Scartascini, Norbert Schady y Tomás Serebrisky.