¿Por qué la mentira es tan poderosa?

ESCRITO POR

Lic. Belki Negro de Urbán

ULTIMA REVISTA

Acercando una definición de ética, desarrollamos un concepto sobre el poder impuesto desde la mentira,
para lograr el favor del otro,
sin que piense.

El sentido ético no proviene de sí mismo. Aunque muchos sujetos lo crean, proviene del otro, de la forma en que la sociedad trasmite principios entre sus integrantes.

La posibilidad de tomar un modelo idealizado, e incorporar ese modelo, es lo que nos lleva a la prohibición y así poder incluir la legislación, la ley.
De este modo se impone un orden, y ese orden es acordado.

Pero diferenciamos cuando se aplica la ley o el discurso como acción para desubjetivar al otro. Cuando la mentira tiende a avasallarlo a la fuerza, a considerarlo sin importancia. Con la mentira se lo ignora o menosprecia, hasta que ni se da cuenta de que existe como sujeto, sometido por desear el amor del otro.

Estos procesos son a propósito, planificados y basados en la mentira. ¿Por qué? Entendamos que hay una necesidad de creer del sujeto que, engañado termina sumido al orden que impone el que detenta el poder imponiendo su mentira.

Nos preguntamos ¿ese es su deseo? ¿Su apreciación objetiva de los hechos? ¿O se ve encerrado en un ser sin sentido? Y así como el bebé necesita ser calmado, con la caricia, la palabra o brazos, toda población necesita ser escuchada en sus necesidades. Las costumbres de los hombres en sociedad necesitan ser atendidas y calmadas como las de las criaturas. Si no hay respuesta, es muy desorganizante. Cuando el reclamo no es escuchado aparece la desesperanza.

La respuesta a la pregunta que da título a esta nota sería, entonces, que es la finalidad de la mentira el que la hace demoledora.

Hay una tensión entre el sujeto que tiene necesidad de creer, y el que miente, que pretende que no piense.

¿Cuál es el fin de la mentira? Que el otro se desubjetive. Imponer por la fuerza. La pérdida de respeto al otro sobre la base del ejercicio público del autoritarismo. En el proceso se terminan violando las normas básicas de la convivencia.

Hay una tensión entre el sujeto que tiene necesidad de creer, y el que miente, que pretende que no piense.

La desubjetivación
es entendida aquí como aquello que hace referencia a «una posición de impotencia, a la percepción de no poder hacer nada diferente de lo que se presenta»

La mentira está implantada, para dominar al sujeto. Está programada por el que produce la mentira para obtener algo. Algo concreto pero que termina con la desaparición del otro, que por no saber, resulta manso y manejable.
Primero creemos, y luego engañados nos llega la desesperanza.

La búsqueda de verdad

Este proceso se revierte, cuando el sujeto engañado entiende que está sin libertad y comienza a buscar la verdad, en un nuevo orden. Pero esto requiere de un esfuerzo, porque cuesta volver a confiar y requiere salir de una pereza emotiva o intelectual