La tecnología, ¿nos hace felices?

ESCRITO POR

Ing. Eduardo L. Bonelli

ULTIMA REVISTA

Ya advertimos sobre el riesgo de creer que en la tecnología reside el secreto de la felicidad de la familia humana. Es un espejismo que suele esconder una carrera por el prestigio, como la torre Eiffel de 1889, o simple jactancia.

Recordemos el avión supersónico Concorde, maravilla tecnológica que volando a dos veces la velocidad del sonido lograba el relativo y selecto placer de unos pocos que podían almorzar en París tres horas después de haber desayunado en Nueva York… Con el absurdo costo de consumir el triple de combustible y afectar la capa de ozono, ambas propiedades universales e irrecuperables.

Tampoco se trata de renunciar a los beneficios “del progreso” como lo hacen algunas comunidades (los menonitas), o negarlo como los “antivacuna”. Procuremos no caer en una falsa expectativa, o peor aún, en ser funcionales al negocio de alguno que lucre vendiendo “espejitos de colores”, o en la aprobación de políticas de mandar a los investigadores a “lavar los platos”.
Lo sabio sería darse cuenta que renunciar al progreso significa perder muchos beneficios en cuanto a comodidad, seguridad, rapidez, etc.; y aceptar la evidencia de que la medicina ha logrado que más personas vivan más años y con menos dolores, etc.

Es cierto que la tecnología y su correlato de industrialización puede acarrear riesgo de daño ambiental. Pero existe suficiente conocimiento acumulado en lo técnico y en lo legal como para prevenirlo, ó sea se requiere presencia de un Estado ordenador.

También fenómenos políticos y sociales a nivel planetario son derivados de la tecnología, como la globalización.

Nuevos espejitos de colores
El paradigma de la libertad de mercados y su correlativa liberalización arancelaria, han creado otro mito como la globalización.
La globalización que permite que en el mundo los salarios se nivelen para abajo, o peor aún que las fábricas se trasladen donde se paguen menores jornales generando millones de desocupados.

¿Daños colaterales de ésto? Se decretó la quiebra de la administración de la ciudad de Detroit. Para saber más
La antigua capital del automóvil, en ruinas. ¿Y las fábricas que produjeron miles de automóviles? Radicadas en alguna población lejana donde por todo jornal se paga al trabajador un plato de porotos por día.

Detroit: del crecimiento a la decadencia de la Motor City

Moraleja: También las dominaciones del hombre por el hombre y otras “lindezas”, suelen venir luego de la tecnología. La globalización en tanto hecho organizativo, sólo fue posible luego de la evolución de las redes de transportes y la comunicación. Y vaya si influyó decisivamente en los hechos sociopolíticos…
Nunca se vio tanta concentración de riqueza en tan pocas manos. Aproximadamente 30 personas poseen tanto como la suma de la mitad de la población mundial. .

Son los “daños colaterales” que suele ocasionar la tecnología, puesta al servicio de fines innobles…

¿Lo pensamos de nuevo?