La Navidad en la historia del arte

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ULTIMA REVISTA

Once ventanas abiertas a la fiesta de la Navidad. Fiesta religiosa entrelazada con el mundo pagano, que nos ofrece auténticas glorias en el mundo del arte.

La Adoración de los Pastores, de Murillo


Una escena omnipresente como testimonio artístico de la Fiesta más global del mundo, La Navidad. Bartolomé Esteban Murillo en esta obra de 1655, puro naturalismo barroco sevillano, ilumina a María y a su hijo, y hace llegar la luz al simbólico cordero que acompaña a los pastores.

La Anunciación de Van der Weyden

Roger van der Weyden, miembro de esa lista de extraordinarios maestros «Primitivos flamencos», dejó en esta tabla central del conocido como Tríptico de La Anunciación, el encuentro con la Virgen de un ángel vestido de manera suntuosa, con dalmática de brocado, llena de joyas y perlas.

La Anunciación de Fra Angélico

El italiano Guido di Piero, conocido como Fra Angelico, pintaba para el convento de Santo Domingo de Fiésole, esta Anunciación considerada hoy como su primera obra maestra,
Su iconografía enfrenta el pecado original (expulsión de Adán y Eva del Paraiso) con la llegada del Hijo de Dios, para redimir a la Humanidad.

La Madonna del Parto Piero della Francesca

Esta obra maestra del Renacimiento italiano es un fresco salido de las manos de Piero della Francesca. Un monumento a las madres en la figura de una Virgen a punto de dar a luz.
Toda la verdad de la obra de Piero la podemos encontrar en esta Virgen del Parto. El fresco realizado en un muro de la iglesia de Santa María a Momentana en Monterchi, es un homenaje a la madre del pintor, nacida en este pequeño pueblo toscano, muy cerca de Sansepolcro.

La Natividad de Giotto di Bondone

Esta Natividad que pintara Giotto, figura imprescindible del Trecento italiano, es de1305 para los muros de la Capilla Scrovegni de Padua.

La solemne intimidad de esta madre que mira plácida al pequeño después del parto, envuelto en vendas como era costumbre en aquellos tiempos, es de una delicadeza extraordinaria.

Adoración de los Pastores Hugo van der Goes

Es la tabla central del extraordinario Tríptico Portinari, la obra más famosa del autor
La tabla presenta como figura central a una dulcísima Virgen María, vestida de forma mucho más sencilla que los ángeles arrodillados ante el Niño, cubiertos por capas llenas de brocados.

Natividad Mística de Sandro Boticcelli

La obra está datada en 1501.
Esta interpretación de la Natividad, más que una celebración parece una advertencia.
Pintada para uso privado, el autor utiliza rasgos del gótico para contar la escena del la Natividad. Las proporciones de la Virgen y el Niño son desmesuradas, y las actitudes de los múltiples ángeles que bailan o levitan sobre el portal, o alrededor del mismo.

La Adoración de los Pastores de Corregio

El Niño como foco de luz, inspirado en Tiziano, que le sirve para crear un juego de contrastes entre luces y sombras que enfatizan la dulce belleza de la Virgen y la ternura de los pastores, expresiones propias de Correggio. Mientras los cielos transparentes nos llevan a Rafael o a Leonardo, y el pastor del primer plano bebe directamente de Miguel Ángel.

La Natividad de Geroges La Tour

También conocido como “el Recién Nacido”
La enigmática escena que transmite paz y silencio, presenta un niño envuelto a la usanza medieval, en una composición sencilla: dos mujeres, una de frente y otra de perfil, y en brazos de la primera un recién nacido.

La Adoración de los Pastores de Caravaggio

San Lorenzo y San Francisco están presentes de manera simbólica junto a los pastores y a la Virgen, que con expresión de tristeza mira a un Niño rollizo y sonriente.
La escena está inundada de un silencio melancólico tras el que se adivina el anticipo de la madre y los santos al dolor del sacrificio que le espera a ese precioso y pobre niño que los mira desde el suelo.

Tondo Doni de Miguel Ángel

Los ciento veinte centímetros de diámetro de este tondo, que mantiene el marco original diseñado por Miguel Ángel, son una obra maestra, otra, del grandísimo Buonarroti.
El bellísimo colorido lo consiguió con una técnica mixta que emplea la témpera y el óleo. Con un procedimiento conocido como cangianti.