Había una vez un árbol solitario

ESCRITO POR

José A Ibarra

ULTIMA REVISTA

Dicen los libros de historia que durante tres siglos, el llamado Árbol de Ténéré forjó su leyenda como el más aislado y solitario del planeta. Hasta que un singular hecho, lo hizo desaparecer.

El árbol de Ténéré se estima que tenía 300 años.

Esta acacia era
el único árbol en 400 kilómetros en el desierto del Sahara en Níger. Era un
árbol utilizado por los viajeros y las caravanas que atravesaban el terreno
hostil como punto de referencia. Un árbol que había brotado cuando el desierto
era, posiblemente, un lugar un poco más hospitalario.

Su habilidad
para sobrevivir en un espacio de arena implacable fue un auténtico misterio al
principio, que finalmente quedó develado cuando a finales de la década
de 1930, unos militares franceses coordinaron la excavación de un pozo cercano
para aumentar la utilidad del sitio. Descubrieron que las raíces del árbol
estaban extrayendo agua de una fuente a poco más de 30 metros bajo tierra.

En algún
momento de la construcción del pozo, el árbol sufrió su primer revés. Un
camión, en la zona retrocedió hacia el árbol y rompió una de sus ramas
principales. La acacia logró sobrevivir al impacto, aunque su forma distintiva
en forma de ‘Y’ se perdió.

En 1973 ocurrió lo que
usted no me va a creer. A pesar de la extensión plana y abierta que existía, un
camión con un libio borracho al volante se lo llevó por delante.  El vehículo se estrelló contra el único árbol
que había en 400km a la redonda.

 El árbol de Ténéré se estima que tenía 300
años. 

"Dos
cosas son infinitas: la estupidez
humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo" dijo
Einstein,
lo cual comparto
plenamente.