Futuro de la escuela: no sólo libros y papeles

ESCRITO POR

ULTIMA REVISTA

La escuela parece demasiado ocupada en seguir usando y consultando papeles, textos, discursos, documentos y libros, y poco interesada en hacer lugar a una escuela interesada realmente en instalarse en el corazón de la cultura tecnológica especialmente en un momento histórico atravesado por el conocimiento y el avance desmesurado de las creaciones humanas. La escuela cumple la función social y formal de transmitir sistemáticamente la cultura vigente, ¿por qué la cultura vigente deben ser solamente los LIBROS y los ESCRITOS?

El Prof. Noro inició, y continuó, una línea de pensamiento sobre una moderna escuela para una adecuada educación con las necesidades de la época. En épocas de #covid19 , y para repensar cómo será la escuela después de la pandemia, podemos empezar a reflexionar sobre esto.

OTRA CULTURA EN LAS ESCUELAS
La sociedad en la que vivimos está invadida por objetos tecnológicos, nosotros estamos envueltos por mediadores tecnológicos que intervienen en la forma de percibir, de organizar y procesar la realidad. En nuestra vida diaria no damos un paso, no vivimos una hora, no tenemos un lugar en el que no haya producciones tecnológicas que nos acompañan: nos alertan, nos resuelven problemas, nos alivian, nos crean mejores entornos, nos otorgan seguridad. En términos cuantitativos, nuestra realidad tiene un porcentaje infinitamente superior de objetos culturales, fruto de la tecnología, que de escritos y producciones letradas… pero la escuela sigue ocupándose – salvo honrosas excepciones - SOLO de aquello de lo que se viene ocupando desde hace siglos.

La preparación o formación básica en ciencias y en tecnología se relaciona con la capacidad de pensar científicamente en un mundo en el que la ciencia y la tecnología influyen notoriamente en nuestras vidas. Conocer y de-codificar sus lenguajes es una manera de pasar de ser meros consumidores en usuarios responsables con posibilidad de influir sobre las decisiones y velar por nuestros propios derechos.

El avance tecnológico puede convertirnos en esclavos de una nueva realidad construida por el hombre y no señores de un mundo más humano.

La tecnología – como la cultura – debe construir el hogar del hombre y no tornarnos dependientes (e impotentes) frente a construcciones mediadoras que nos rodean y deberían protegernos.
Entonces surgen una serie de interrogantes: ¿qué es más importante: resolver un ejercicio de álgebra, interpretar un poema, dar cuenta de un texto filosófico, acceder críticamente a un documento histórico, leer un mapa, construir un mapa conceptual, armar una contra-argumentación, interpretar un cuadro, apreciar una melodía, recordar una clasificación de la biología… o dar cuenta de la forma con que están construido un automóvil, un teléfono celular o un micro-ondas, o como funciona el láser o cómo se utiliza una computadora? No se trata de dar una respuesta, porque la importancia de la cuestión no fuerza la exclusión sino la inclusión: deberíamos tener la posibilidad de acceder a todo este universo.

¿Por qué las escuelas están tan vacías de realidad y de productos tecnológicos, y demasiado llenas de textos y libros?

¿Por qué las aulas exhiben como objetos autorizados y aconsejables los libros, las carpetas, los cuadernos, los procesadores de textos, los pizarrones, pantallas…y muchos de los usuarios ocultan, entre sus cosas, los objetos tecnológicos que pueblan sus vidas?

 

Ésta es una observación sobre el artículo "FUTURO DE LA ESCUELA: NO SOLO LIBROS, UN LUGAR PARA ENTENDER Y PENSAR TAMBIÉN TODA LA TECNOLOGÍA COMO CULTURA" del Prof. Eduardo Noro que se puede leer completo en Academia