Envejecer o no… una decisión personal?

ESCRITO POR

Dra. Natalia Cantero

ULTIMA REVISTA

¿Qué es ser mayor o sentirse mayor?

Resulta difícil definir este sentimiento, o incluso este hecho personal, con criterios objetivos. "Me canso más", "He notado que he perdido memoria", "No tengo tantas ilusiones", "Parece que todo se ha terminado", "Me siento vacío-a", escuchamos con frecuencia en el consultorio; expresiones que hacen referencia al proceso de envejecimiento físico o a vivencias relacionadas con lo personal y lo psico-social.

Los procesos biológicos y las concepciones sociales sobre la vejez van tomando cuerpo, aunque con notables diferencias individuales: las pequeñas discapacidades físicas, la jubilación, la menopausia, la emancipación de los hijos, la pérdida de presencia e influencia social, etc., son diferentes fenómenos de estos procesos. Perder alguna cosa parece que está en la base del inicio de la vejez. Podríamos argumentar que también, en otras etapas de la vida se pierden cosas; sin embargo los finales, las pérdidas en la vejez, pueden ser vividas, y a veces lo son, como algo que no va a poder recuperarse más, compensarse o suplirse.

De la capacidad de compensar, suplir, conservar o rememorar, ya sea en el plano real o en el plano psíquico, lo que hemos sido, van a depender en parte las vivencias de esta etapa; de cómo afrontamos las pérdidas y también de sí sabemos afrontar el futuro y seguir creciendo como personas.

¿Es posible seguir creciendo y desarrollándonos cuando uno es Mayor?, ¿No puede ser ésto más que una falsa ilusión o peor, una terrible ironía?. Todos conocemos a personas que lo llevan mejor y otras peor. Incluso hay personas que teniendo una edad avanzada dicen sentirse estupendamente bien; suelen explicitarlo haciendo referencia al espíritu joven. Viejos jóvenes, envejecer con éxito, viejos sabios, vejez saludable, por una parte y vivencias catastróficas, negación de la vejez, envejecimiento patológico, por otra; son múltiples las formulaciones acerca de estos procesos en diferentes sentidos.

Ahora se diferencia entre ser mayor y sentirse mayor, reservando el primero de los términos para lo que llama Tercera Edad y el segundo para la llamada Cuarta Edad, en la cual la asistencia de los demás se haría inevitable. En todas las etapas debemos subrayar la importancia de ciertos procesos en el área psíquica: una cierta aceptación serena de los elementos propios de cada edad, una actitud optimista respecto a las propias posibilidades, una estructura yoica lo suficientemente autónoma como para, poner en primer plano el propio proyecto vital, que permita al mismo tiempo seguir conectado al entorno social, familiar y personal, y una actitud flexible en los momentos de dependencia, serían algunos de los elementos que facilitarían una vivencia más positiva.

Una decisión personal

Cada persona decide paulatinamente, a veces por simple hastío, otras por convencimiento, que reducirá drásticamente su ritmo vital, que no hará deporte, ni aprenderá informática, ni viajará, ni practicará el sexo ¿ En otras palabras, cada uno, en decisión personal e intransferible, establece cuándo "es viejo para…". No es lo mismo un jubilado que sigue con sus paseos y acude regularmente a la piscina, sigue la actualidad leyendo diarios, frecuenta a sus amigos y familiares, va al cine o al teatro, juega al ajedrez, participa en un taller de escritura, milita y colabora en una ONG o partido político, que otro cuyas únicas actividades reseñables son dormir, ver la TV, jugar a cartas y quejarse de sus enfermedades ante sus compañeros jubilados.

Por otra parte, es muy importante una prevención que tienda a la conservación de las capacidades físicas y a mantener también las capacidades intelectuales. Hay muchos modos de hacerlo, sólo hay que tomar la decisión!!