En el mes de la Bandera en el año Belgraniano

ESCRITO POR

Eduardo Bluhm

ULTIMA REVISTA

CRÓNICA DE UNA TRAICIÓN

 

De niño, la veía pasar – hermosa, altiva, imponente – con admiración y respeto. Casi podría decirse que la veneraba.

Todos aspiraban a merecerla y llevarla en brazos. Pero no era un privilegio accesible a cualquiera; sólo los mejores podían alzarla.

Años más tarde – y sin demasiada convicción, hay que decirlo – le juró solemne y eterna fidelidad.

En su juventud, no pudo sobreponerse al atractivo de otras que prometían favores fáciles, garantizaban riquezas rápidas y aseguraban cierta selecta pertenencia. Hasta debió aprender lenguas extrañas para acercarse a ellas.

Hoy, maduro y acomodado, ya no puede siquiera recordar aquel amor primario y virginal, aquella inocente devoción.

Es tarde; hace mucho que dejó de mirarse en ella y prefiere la engañosa somnolencia de una falsa identidad.

Y ya es incapaz de volver a emocionarse al paso majestuoso de la bandera nacional.

Eduardo A. Bluhn

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