El misterio de los pájaros suicidas

ESCRITO POR

José Aldo Ibarra

ULTIMA REVISTA

En las lagunas de Ozogoche, en el sur de Ecuador, se produce un extraño fenómeno. Todos los años, durante septiembre, en sus playas aparecen cientos de aves muertas.

Los chorlitos son aves migratorias de color gris que anidan en los pastizales de Estados Unidos. Durante los meses de julio y agosto viajan hacia el sur para huir del frío. Vuelan miles de kilómetros hasta llegar al Parque Nacional Sangay, en provincia de Chimborazo, Ecuador.

Según los expertos, los chorlitos se han preparado para la migración, han acumulado grasas y «vuelan en condiciones favorables, que no son dramáticas, pero algunas de estas pequeñas aves, escogen la ruta por los altos Andes de Colombia y Ecuador», lo que implica para ellos un enorme esfuerzo físico. La muerte, entonces, sobrevendría por agotamiento.

Pero otros, como la bióloga de la Fundación Aves y Conservación, Tatiana Santander, piensa que la su mortalidad está relacionada con “temas climáticos”. El fuerte viento de la zona que precipita los chorlitos a la laguna. Éstos, "al entrar en contacto con el agua fría sufren un shock térmico que ocasione su muerte", explica la experta.

Sin una explicación científica clara, el terreno es fértil para mitos y creencias espirituales. Algunos interpretan la cosmovisión andina de un posible “sacrificio” que mira las aves como un “ser sagrado que se sacrifica por ellos”.

El ave es sagrada porque, además de servir de alimento, su aparición significa el comienzo de la época de lluvia y, cada año, realizan un festival al pie de las lagunas para celebrar su llegada, atraídas supuestamente por una energía especial del lugar y posterior “sacrificio”. Según una de las tantas creencias, la laguna tiene algo que, visto desde las alturas, capta la atención del ave, las fascina y en vuelo en picado se estrella contra las heladas aguas.

¿Suicidio, sacrificio, accidente? Sigue siendo un misterio.