El lobito de río se queda en el Parque Aguiar

ESCRITO POR

Federico Castro

ULTIMA REVISTA

Mucho se ha hablado de las especies animales amenazadas o en peligro de extinción. En los medios de comunicación se hacen informes sobre este tema y hasta en los billetes han aparecido algunos representantes de la fauna argentina en riesgo de extinguirse.
Podríamos decir (y a buena hora) que este tema se ha convertido casi en una “moda”.
Diferentes sectores de la sociedad se han interiorizado y comenzado a actuar para la prevención de este fenómeno que parece inevitable.

Pero, ¿en qué pensamos cuando se habla de especies amenazadas? Generalmente solemos figurarnos animales que habitan en territorio muy lejanos, como los leones de África o los elefantes de Asia, o en su defecto el yaguareté extinto hace décadas en nuestra región. Sin embargo, poco se conoce de los peligros que enfrenta la fauna presente en nuestras latitudes ante las grandes modificaciones de sus ambientes naturales.

Uno de los representantes locales más importantes que corre serios riesgos es el lobito de río (Lontra longicaudis), un mamífero piscívoro de hábitos semi-acuáticos que se distribuye desde México hasta la provincia de Buenos Aires.
Si bien su rango de distribución es amplio, se enfrenta a impactos tales como la pérdida y degradación de su hábitat. La depredación y captura de ejemplares, la contaminación y la posterior reducción de presas con lo que esto significa.

En ese sentido, se llevó a cabo un trabajo de investigación sobre el estado de conservación de esta especie en el Parque Rafael de Aguiar.
Se buscó confirmar su presencia en la zona, estimar su abundancia poblacional y determinar líneas de acción para mitigar las amenazas que sufre en el área protegida.
Mediante la aplicación de distintas metodologías (revisión bibliográfica, relevamiento de ejemplares, encuestas y entrevistas), se pudo determinar que existen poblaciones estables del lobito y que no representa sólo un sitio de paso.
Además, se conoció la percepción que poseen los pobladores ribereños y los visitantes del área sobre el lobito de río.

Por otro lado, se observó que la mayoría de las amenazas para la especie se están desarrollando actualmente en el Parque. Pero ésta puede tolerar e incluso obtener ventajas de las alteraciones humanas. Tal es el caso del Club de Regatas, ambiente altamente modificado en el que se han hallado niveles sorprendentes de actividad de lobitos. El sistema de caletas artificiales le brinda facilidades en la captura de alimento, estabilidad de presas durante todo el año y entornos más seguros contra la caza furtiva.
Sin embargo, no significa que esta estructura sea la adecuada para su desarrollo. Es necesario tener presente que estas circunstancias son beneficios a corto plazo y que los cambios en la dinámica natural de los ecosistemas terminan dañando toda la biota nativa. Es gracias a esta notable capacidad de adaptación que las poblaciones del lobito de río a nivel nacional aún parecen estables.
Es fundamental que se lleven a cabo iniciativas de conservación y manejo en pos de prevenir que las amenazas actuales puedan comprometer su estado y el de su hábitat en el futuro.

Como nicoleños, tenemos la fortuna de poder tener como vecinos a animales tan interesantes como éste en nuestro Parque Rafael de Aguiar.
Allí encuentran las condiciones apropiadas para desarrollarse y reproducirse. Es por esta razón que también tenemos la responsabilidad de involucrarnos y exigir las medidas necesarias de protección de sus ambientes. Evitando que más especies sigan comprometidas y trabajando para lograr que la naturaleza siga brindándonos todos sus beneficios.