El Club Sportivo Nicoleño renovó sus autoridades

ESCRITO POR

Estela Oddone

ULTIMA REVISTA

El Club Sportivo Nicoleño se define como un club de barrio, fundado el 24 de mayo de 1919. La actualidad lo encuentra funcionando dentro de los protocolos – el Municipio los visita todas las semanas para controlar que se cumplan - , con algunas actividades entre paréntesis, pero con las mismas intenciones de sus iniciadores: consolidarlo institucionalmente y socialmente para asegurar su vigencia y continuidad.  Funciona en Maipú 164 y siempre está abierto para nuevas inquietudes, nuevos socios, buenas intenciones.

El viernes 26 de marzo se llevó a cabo la asamblea general ordinaria del Club Sportivo Nicoleño. Fue en la segunda convocatoria que se logró el quórum estipulado, y entonces los socios escucharon la rendición de cuentas de lo actuado y el balance correspondiente al ejercicio terminado en diciembre del 2020.

El Club no registra ninguna deuda, manteniendo el aérea protegida con la empresa CEM ,los seguros, y los servicios  de electricidad y gas al día. Los socios estaban al tanto, obviamente, que el año pasado el club estuvo prácticamente sin actividad y  aún así avanzó  la obra del parrillero. Esa falta de actividad y encuentro hizo que muchos socios se retiraran de la institución, con el consiguiente perjuicio económico. Se manifestó el deseo de que regresen  después que la pandemia pase y se puedan realizar todas las actividades. Se hizo hincapié en que la cuota es ínfima y así se mantendrá. También se aprobó la comisión directiva propuesta por el periodo de dos años, que tiene como presidente  a Luis Miras, como vice a  Liliana Ghiselli, secretario a  Eduardo Bluhn y tesorera a Nadia Martínez en los primeros lugares.

Hasta aquí el relato escueto de lo que sucedió en la asamblea. Mistura Revista estuvo allí como socia de la institución y como comunicadora. Más allá de las precisiones de las actividades que se realizan, del tango y el ajedrez, de las telas y la gimnasia, de las peñas y las danzas,  de su taller literario y del taekwondo, hay varios puntos  que es digno destacar. La cordialidad con que se desarrolló el acto; el entusiasmo con el que se hablaba a futuro, la presencia de casi todas las actividades y el cuidado por justificar las inasistencias en pandemia. En definitiva, el espíritu que los mueve estaba allí, patente.

Era un grupo de gente que, cordialmente, explicaba su gestión y compartía sus sueños y objetivos-también sus problemas- con todos. No fue una asamblea ordinaria, no... fue... un momento especial,  el encuentro amable de una cantidad de socios del Club planificando cómo engrandecer la institución. Afecto, transparencia y voluntad es lo que allí hubo. Nada menos!