¿Dónde están las políticas públicas?

ESCRITO POR

Estela Oddone

ULTIMA REVISTA

No todo es Covid. (O qué bien viene el Covid para no hablar de otras cosas) En este último año, los problemas de la ciudad de San Nicolás se están agudizando y  hay un malestar que no es general aún, sino que aparece por sectores y hasta ahora no es atendido, más bien maltratado y ninguneado.

Hay consenso en definir a las políticas públicas: “Son aquellas decisiones que adopta el Estado como consecuencia de situaciones problemáticas que afectan a la ciudadanía y, por ende, demandan una solución. Por lo tanto, las políticas públicas son el curso de acción y decisión que toma el Estado con la finalidad de transformar o modificar una situación determinada, y dar respuesta a distintos sectores de la población. Es decir, las políticas públicas constituyen una respuesta por parte del Estado a ciertos intereses, contextos y problemáticas de orden social.”

Una política pública se define con objetivos claros,  plazos para concretarlos, consulta a los  involucrados. Luego la gestión accionará  para poder llevarlas a cabo, siempre buscando acuerdos y con el bien común como bandera.

Lo dijo J.D.Perón
“La humanidad necesita fe en sus destinos y acción, y posee la clarividencia suficiente para entrever que el tránsito del yo al nosotros, no se opera meteóricamente como un exterminio de las individualidades, sino como una reafirmación de éstas en su función colectiva”. (1949)

La comunidad organizada
“La República Argentina debe edificar un nuevo proyecto de civilización alternativo al capitalismo liberal. La Comunidad Organizada es un programa de democracia social, participativa y humanista que reconoce y que garantiza los derechos de las personas y que establece una clara conciencia de sus obligaciones. El individuo solamente se realizará en una Comunidad liberada y su destino estará directamente ligado al del conjunto de la colectividad.”

Aquí es al revés:  el estado se gestiona, sin transparencia, sin fundamentar. Eso da lugar a sospechas, confusiones y equívocos a veces innecesarios. En muchos casos no hay  responsables que aparezcan como cabeza de las decisiones, en un personalismo caprichoso o en el mejor de los casos incapaz de escuchar, de ver, de sentir empatía. De explicitar cuál es su visión, cuál es su misión.

Preguntémonos, por ejemplo, ¿Cuál es la política cultural que tiene el actual gobierno municipal; conocemos qué se propone, cuál es el sentido de su accionar, a quién está dirigido y para qué? ¿Qué directivas tienen los responsables del área? ¿Hay una planificación a corto y largo plazo? 

Y si de política social hablamos… ¿Qué problemas se propone solucionar? Damos por hecho que la  administración actual  sabe perfectamente cómo está estratificada la ciudad, dónde están y quiénes son los poderosos, cuáles son las dificultades que existen en la comunidad, como viven los sectores más necesitados, los inseguros, los adictos… ¿Cuál es su objetivo en ese sentido? ¿Su quehacer es inclusivo o excluyente?  ¿Qué criterios aplica para resolver las situaciones? ¿Qué grado de sensibilidad social muestra su gestión?

¿Hay política turística en esta ciudad? ¿Representación? ¿Objetivos? ¿Plan? ¿Proyectos?  ¿Un interés real en que “la industria sin chimeneas” se convierta en una fuente de ingresos? ¿En que San Nicolás se conozca por sus fortalezas y no por sus debilidades?

¿Sabemos cuál es la política ambiental?  ¿Cuánto le interesa el medio ambiente al municipio? ¿Qué defiende y qué castiga? ¿Qué respeta y qué destrata? ¿Qué acomoda y qué se propone?

Y… ¿Cuál es su política de seguridad?  ¿Bajo qué protocolo, directivas, con qué garantías , se funciona? ¿Cuál es su ideario y sus convicciones? ¿De qué  se nos protege y en qué se nos desampara?

En fin. La conclusión a la que arribamos es que no existen políticas públicas en esta gestión. Que no habla de política, pero la ejerce, en su peor acepción. Siempre lo decimos: para  Mistura Revista, la política es la disputa por el sentido de la sociedad: la orientación estará dada, entonces,  por el norte que se tenga, por la vereda que se transite, con sus valores y propósitos.

Por eso se dan de baja herramientas culturales valiosas, se permite a la policía ejercer violencia física, verbal y gestual contra los ciudadanos, tomamos agua escasa y de dudosa calidad, se desmantelan oficinas y estamentos, se distribuyen alimentos en forma discriminatoria, hay una arbitraria ayuda social, el presupuesto se manipula y la  distribución de los recursos es azarosa, invirtiendo en obras que nadie pide ni necesita.  

Mientras tanto, los funcionarios van y vienen y no existe un organigrama público con los  responsables visibles de las áreas a cargo. A pesar del marketing y los asesores , lo que se hace no genera entusiasmo ni pasión, ya que no hay mística, sino conveniencia.

¿ Que no hablamos del Covid? No importa; otros lo hacen y muy bien. La falta de políticas públicas hace mucho daño también; tal vez no mate… pero nos enferma!