Cuba: A través de un prisma

ESCRITO POR

Prof. Ricardo Primo

ULTIMA REVISTA

Cuba, es la isla caribeña con la que muchos sueñan pasar sus vacaciones, a la orilla del mar, con su trova de fondo y una refrescante bebida. Esta es apenas una visión del prisma con el que puede observar la vida en aquél lugar.

El país fue el último de toda América en independizarse. Recién en 1898,
los cubanos se sacaron de encima el yugo colonial español. El resto del
continente americano, ya gozaba de muchas bondades surgidas al ritmo de su vida
independiente y libre. Pero Cuba, recién comenzaba a experimentar ese camino
que le traería largas penurias.

Por entonces, la isla era una gran productora de caña de azúcar y ron,  tabaco, frutas como el plátano y bananas y también café.  Muchos capitales norteamericanos manifestados en compañías extractivas de esos frutos se radicaron allí sellando  un perfil monoproductor de frutos y otras materias primas.

Su capital La Habana, experimentó el inusual progreso. Cuba tuvo ferrocarril aún antes que España, puesto que siendo aún su colonia, la metrópoli decidió invertir en ese lugar.  Se construyeron grandes mansiones, suntuosas residencias, todas ellas de adinerados propietarios de enormes extensiones de tierras y grandes plantaciones. El comercio era ágil, y su población afro, junta con la criolla y otras minorías étnicas como la china, se mezclaban bajo el sol tropical de la nación.

La independencia de España fue posible gracias a la colaboración y ayuda de EE.UU que vieron la oportunidad de acrecentar su poder en la región.  El estallido de acorazado estadounidense “Maine” en 1898, le dio a esa nación la oportunidad de intervenir militarmente culpando a España por dicha acción. Cuba venía desangrándose en su lucha por la independencia de España y la intervención norteamericana en tal circunstancia fue proverbial para lograr su ansiada libertad.

 La cuestión aquí es que los cubanos lograron su independencia de España pero no su plenitud social  puesto que EE.UU siempre estuvo detrás de los gobiernos locales que se sucedieron unos tras otros, convirtiendo a la isla, en una zona de diversión libre para ese país, con casinos, bares, club nocturnos etc.  La mafia norteamericana hizo grandes negocios en la isla, instalando casinos como el que se ubicaba en el Hotel Sevilla de La Habana o adquiriendo grandes cantidades de ron durante la ley seca en 1930. El mismo Al Capone tenía su residencia son salida al mar en la vecina ciudad de Varadero, del cual partían sus embarques con el exquisito elixir cubano.

Fotografía de Pau Candia

Había una sociedad urbana y otra rural. La primera expuesta a los avances y logros, pero sumergida en males de toda clase en las atiborradas ciudades. La otra, postergada en  la profundidad de los latifundios dónde el patrón era dueño de almas y vida, dónde estaban excluidos de la educación, de la salud y casi sometidos a las mismas condiciones primarias de esclavitud que en las épocas de la colonia.

Y el 1 de enero de 1959, cayó el régimen de Batista y comenzó una nueva etapa en la historia de Cuba.  Hoy, cuando el turista baja del avión en el aeropuerto de La Habana, se encuentra con el sector destinado a migraciones, diseñado con la típica y fría arquitectura socialista, sin gracias, sin glamour, si una calurosa bienvenida. El turista enfrenta los controles del personal serio, sin sonrisas, sin diálogos innecesarios, sin un saludo. Y así ingresa al prisma cubano dónde se entremezclan historias y distintas visiones de una realidad que preocupa a muchas personas.

Llegar a Cuba es ingresar a un país que tiene dos monedas: una para el turista llamado CUC y otra para el cubano llamado CUP.  Como consecuencias de décadas de bloqueos por parte de EE:UU que privaron y evitan la llegada de cosas sustanciales para la vida de los cubanos, el país acepta el billete dólar, con un impuesto que lo desvaloriza. Si cambias U$A 100, te entregan 87 CUC.

Fotografía de Pau Candia

Fuera del aeropuerto que no tiene aire acondicionado, el sol abraza con fuerza y allí explota el verdadero latido cubano. Una bulliciosa multitud espera a los turistas, con carteles, banderitas o directamente ofreciendo el servicio de traslado a Hoteles. Detrás quedaban las miradas serias y desconfiadas de los militares a cargo del ingreso al aeropuerto.

Pasear por la ciudad es encontrarse con tres tipos de arquitecturas o quizás dos. La anterior a la revolución cubana, que muestra lo esplendoroso que fue La Habana, con sus enormes residencias, magníficas construcciones y complejos palaciegos que predominan en el sector llamado “La Habana vieja”,  las nuevas construcciones comunitarias, o populares, complejos de departamentos en  el sector de “La Habana nueva” (para referirse a construcciones realizadas por el régimen de Castro luego de la Revolución) y por último, a la tercera y triste visión de una arquitectura que se desploma por la falta de mantenimiento y que pone en riesgo la vida de quienes habitan allí. Porque en Cuba no existe la propiedad privada. Todo fue confiscado durante la revolución y reasignadas las viviendas a distintas personas que hoy no puedan mantenerlas en condiciones dignas de habitabilidad a pesar de que en el país tienen fábricas de cemento, pero su alto costo, les impide a los cubanos acceder al material para su reparación. Por otro lado, vale decir, rige el pensamiento de que dpor ser su propiedad del Estado,  es el mismo quien  debería encargarse de dicha tarea. Una ilusa esperanza.

Y este círculo vicioso de traslado de culpas, sobre el mantenimiento de viviendas y lugares, crea la dejadez y es común observar en “La Habana vieja”, grandes contenedores con basura repletos de moscas en las calles, esperando a la empresa del Estado que las recoja, cloacas rebalsadas en las calles, esperando que la empresa del Estado las repare, muchas familias viviendo en la mismo lugar, ya que el Estado no reasigna nuevas viviendas a quienes se casan o deciden vivir juntos. Estos deben comprar al Estado un lote o vivienda (que no pueden hacerlo por su costo) y entonces se quedan a vivir con sus padres o abuelos.

Fotografía de Pau Candia

Es común observar la carencia a agua potable en las plantas altas de las viviendas, quizás por problemas de presión o carencia de cañerías, cables de electricidad que circundan las casas como si formaran parte de la decoración de las mismas. Ropas colgadas de los balcones que están en peligros de derrumbe. Gente que mira a otros pasar a su lado. La parte baja de las mismas permanecen locales cerrados,  tapialados, quizás con la esperanza socialista de habilitar en un futuro, proveedurías o dependencias oficiales.

 La revolución como les decía, expropió todo. La tierra principalmente fue distribuida a través de una reforma agraria y aún a pesar de eso se observan muchas sin producción alguna.  Casi no se ven maquinarias agrícolas modernas. Viejos tractores o  maquinas obsoletas se ven de lejos, mientras en el horizonte se ven viejos arados tirados por bueyes. Se eliminó el analfabetismo en toda la isla. Es obligatorio los estudios secundarios. Nadie puede ingresar a la Universidad (que también es gratuita) ni ingresar al mundo laborar sin tener aprobado ese nivel de estudios. Cuba tiene un alto índice de egresados universitarios que por las difíciles condiciones económicas, no pueden ejercer con su título. El mismo chofer de taxi que nos llevó a conducir la ciudad, era ingeniero industrial.  Algunas rutas son de pavimento y otras comienzan a ser asfaltadas. Por ellas transitan viejos automóviles, muchos importados de los antiguos países socialistas y carros tirados por caballos.

Fotografía de Pau Candia

Estados Unidos aún continúa con sanciones y bloqueos a la isla, como si ésta fuera una amenaza para su propia existencia. Vimos los muelles vacíos esperando los transatlánticos que Trump impidió que desembarcaran en Cuba como represalia a la falta de reconocimiento de las autoridades cubanas, al derecho de propiedad que tenían algunos norteamericanos y que perdieron frente a la Revolución en 1959.

Estas dificultades económicas hacen que el régimen cubano tenga que mantener relaciones económicas que no siempre les resultan favorables. En mi habitación había café cubano, en bolsitas de plásticos de Vietnam. Es decir que le venden a granel para adquirir luego envasado lo que ellos mismos producen. El trigo se importa. Es difícil encontrar en La Habana algún tipo de panadería. De más está decir que tampoco hay kioscos. Los dulces brillan por su ausencia.  Ellos necesitan su producción de azúcar para exportación o fabricación de ron entro otras cosas.

La TV Cubana muestra la capacitación por parte de técnicos vietnamitas, que están recibiendo los campesinos de la Provincia de Granma, para poder duplicar la producción de arroz, alimento vital en Cuba. También recuerdan a título de efemérides, los aniversarios de la Revolución Sandinista en Nicaragua y el nuevo aniversario de la creación de la Federación Rusa. Hoy por hoy, la isla mantiene profundas relaciones comerciales con China, Rusia, Venezuela, Corea del Norte y Vietnam. Los antiguos lazos afectivos e ideológicos están siendo desplazados por fuertes lazos económicos en virtud de las carencias cubanas.  Los mismos no siempre son favorables a Cuba quien tiene que importar hasta el trigo, vender su café a granel para recibirlos envasados, etc.

 El campesino o ganadero, no puede matar una vaca sin autorización del Estado, pues los animales como el ganado, son de su propiedad.  Los agricultores suelen quedarse con una pequeña porción de lo que cultivan para poder vender luego bajo la vista gorda de las autoridades. Porque también hay una economía paralela, no controlado por el Estado, pero permitida bajo sus ojos por propia conveniencia. El trabajador que se emplea en una fábrica de habanos, suelen recibir algunos de regalo, que los vende o intercambia por otros alimentos. Los pescadores de langosta no pueden pescar cuando ellos quieren sino en el período fijado por las autoridades y que respeta la época de desove y cría de la misma. Si alguien mata una vaca o pesca langosta sin permiso, van a la cárcel.

Fotografía de Pau Candia

Es común transitar por las calles de La Habana y ser interrumpido por decenas de personas que te ofrecen habanos, taxi  etc. (que puede ser en autos antiguos que los mismos cubanos mantienen por su cuenta). Estos deben  pagar una cuota fija de impuesto por día más un porcentaje por su ganancia al Estado. También existen los llamados “Coco Taxis” que son para dos personas conducidos por un motociclista o bicicleta, los sulkis o como le decimos nosotros “Mateos” y por último los taxis comunes que generalmente son automóviles con más de 10 años de antigüedad. También otros te ofrecen lugares dónde almorzar o cenar. Las tarifas de los almuerzos o cenas en los Hoteles son controlados por el Estado, pero las raciones que se sirven son menos fuertes que en lugares fuera de los Hoteles. La causa puede ser en que la sobra de las comidas es llevada por el mismo personal de esos lugares para su domicilio. Muchos empleados que sirven en los hoteles, se emplean en los mismos solamente para proveerse del excedente de comida que luego llevan a sus casas.

El estado Cuba ha celebrado convenios con cadenas hoteleras que posibilitaron la instalación de los mismos. España es uno de esos países favorecidos por la administración socialista. Allí el turista accede a buenos servicios y alimentos de calidad, junto a vinos de España que puede degustar.  El Presidente de Cuba es Miguel Díaz Canel pero detrás está Raúl Castro y toda la burocracia estatal junto a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias Cubanas) quienes administran gran parte del turismo en la isla. Vale decir que la administración apuesta totalmente a esta industria sin chimeneas y actualmente se encuentra construyendo nueve modernos hoteles y tratando de llevar 4G e internet a la isla, algo que provoca críticas por parte cubanos que aún no tienen agua corriente y otros servicios.

Los jóvenes que no vivieron la transformación cubana luego de la revolución y que son una nueva generación son bastantes críticos. Poseen la educación adecuada para poder expresarse en libertad, pero no poseen esta última. Tienen un raciocinio e intelectualidad acrecentada por largos años de estudios obligatorios y saben de todo lo que se están privando en este sistema, que con la llegada de cada contingente turístico les refriegan bajo su vista, el vestir ropas de calidad, usar calzado deportivo de marca y otras suntuosidades.
       

En Cuba esos gustos no fueron promovidos nunca. Ellos elaboraron hasta sus propias gaseosas de Cola y Limón. Hay pequeñas fábricas de calzados y ropas que no saben de gustos o modas.

Esta nueva generación ha perdido el decoro de la anterior, que esperaba con la mirada baja, una propina por parte de la persona a la que servía. Hoy el personal empleado en acciones turísticas en gran medida, solicita la propina a su huésped destacando el buen servicio que ha prestado durante su estadía.  Piden atenciones u obsequios por su trabajo aún cuando están bajo dependencia o empleo del propio Hotel.

Nuestro taxista nos dijo que la mayor preocupación del cubano hoy día, es llevar comida a su casa. Adjudican sus privaciones y sufrimiento a EEUU y a una dirigencia política que quizás llevada por las circunstancias se volvió en algunos aspectos corrupta o inoperante en otra. Destacan los logros de la revolución en cuanto a la inclusión de vastos sectores de campesinos en la vida social del país. Pero señalan que luego, se agotaron los logros y vino el estancamiento.

Fotografía de Pau Candia

No hay persona que se despida de Cuba sin un dejo de lástima hacia aquellos seres humanos que sobreviven en este sistema que les brindó lo necesario para su subsistencia, que integró a todos los seres humanos en un aparato productivo y social, pero que les quitó la esperanza de una mejora de acuerdo a sus reales posibilidades bajo la promesa de la proyección de sus capacidades e intelectualidades  sin que eso aún sea realidad, luego de casi 60 años de socialismo.

Culpas externas e internas, se llevan puesta esta ilusión.