Acerca de la educación de hoy

ESCRITO POR

Lic. Laura E. Mier

ULTIMA REVISTA

La educación siempre ha sido tema de preocupación y discusión. Al presentarse hoy en diferentes modalidades, el debate se actualiza, poniendo en cuestión modos de aprendizaje – enseñanza, pedagogías, estrategias, etc. A nivel secundario, terciario y adultos, la participación y el compromiso de los estudiantes es un desafío necesario si lo que se busca son estructuras democráticas y horizontales que hagan posible la formación de ciudadanos educados, informados, autónomos en sus decisiones y participaciones.

La tarea fundamental de la educación y en especial la de la “educación pública”, está llamada a orientar el proceso de construcción de ciudadanos autónomos, capaces de decidir por sí mismos y participar activamente en la vida social y democrática de su comunidad.

Para comprender y ahondar en los problemas que se presentan hoy en educación, hacemos un llamado a volver sobre las huellas imborrables que dejaron aquellos precursores de la educación argentina.

Manuel Belgrano (1) fue uno de ellos. Considerado como el primer estadista - educador de la sociedad criolla pre y posrevolucionaria. Fue un pensador sistemático, que hizo dialogar la Economía, las ciencias experimentales y las artes mecánicas, proponiendo instituciones educativas forjadoras de una nueva sociabilidad poscolonial, como plantea en su presentación Rafael S. Gagliano (2). Valoró un régimen social centrado en la continuidad de las políticas públicas de orden educativo, económico y laboral. Ante el atraso que advirtió en su tiempo, consideró que “la verdadera riqueza yace en el trabajo de la tierra, aplicando conocimientos agrícolas modernos y accesibles”. Confiando en la capacidad de cambio cultural del hombre americano. Para él, la pobreza e indigencia que advertía en los sectores populares, podía revertirse, ya que eran parte del proceso social de la dominación colonial europea. Sosteniendo que sólo la persona que se educa conoce sus propios intereses y puede generar espacios de estímulo y desarrollo de la comunidad. Propuso también, una educación fundada en el conocimiento, y la realización de escuelas como las de: Dibujo, Náutica, Matemáticas, Agricultura y Escuelas para niñas; donó además cuatro escuelas.

Iniciador del pensamiento moderno y la acción política tendiente a la articulación entre formación, trabajo y mundo productivo. Contribuyó a “construir un imaginario social de futuro en el que la educación moderna se desplegaba junto a la agricultura, la industria y el comercio”. Resaltó el valor de la agricultura en la tradición de las ancestrales culturas precolombinas, sumándole a los productos primarios el valor agregado, valorizando así, los bienes agrícolas para comercializarlos soberanamente. La tierra fue para Belgrano, el factor de riqueza y el mar fue espacio de comunicación y soberanía. Reafirmando el lugar central de la tierra, del trabajo y del conocimiento humano. Subrayando el carácter social de los conocimientos públicos.

Belgrano pensaba, que el conocimiento, el aprendizaje aplicado y el interés informado, orientan la transformación en la agricultura, la industria y el comercio. En sus propuestas institucionales, el hombre pre y posrevolucionario siempre estará atento al sujeto educativo joven o adulto joven, en quien deposita la confianza del cambio. Sosteniendo que la vida propia se debe buscar a través del estudio, el conocimiento y el trabajo. Implicando esto, un cambio en las representaciones sociales de la época.

Se ocupó desde el punto de vista pedagógico de la educación técnica, artesanal e industrial, integrando y consolidando las ciencias exactas y naturales con el dibujo técnico y los idiomas modernos. También sostuvo, que “no existe verdadera prosperidad sin el reconocimiento social del trabajo manual, ahora informado por el conocimiento – que por siglos había sido asociado a los regímenes de dominio esclavo y servidumbre”. Los pobres (la plebe criolla), no tenían acceso a la palabra y la escritura. Para Belgrano, la educación era el origen de todo progreso social, de toda regeneración moral y de toda reconstrucción económica. De allí que, “fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio, eran en principio, acciones fuertes de un gobierno estatal”.                               

Consideró el dibujo como un saber interdisciplinario (el alma de las artes), necesario en todos los oficios; y que el mismo, estaba en el origen de la educación popular de los trabajadores, proponiendo la creación de una escuela de dibujo.                                          

La agricultura, según Belgrano “civiliza al hombre y le permite el pasaje lúcido de su condición de animal laborans a homo faber. Siendo la actividad del homo faber lo que le       permite el dominio y la transformación de la naturaleza devenida en producto o mercadería (3). Permitiendo la tierra, certezas y previsibilidad”. Viendo en la tierra y en la población la fuente de toda riqueza, felicidad y prosperidad. Para este estadista - educador, “la infancia económica es la infancia pedagógica, la ausencia de derechos y libertades como sujetos productivos y hombres de conocimiento. Salir de la minoridad era todo un programa político. Democratizar la ciencia alentaba la popularización de los conocimientos y las ciencias útiles”, concepto compartido con el chileno Manuel Salas.

El empeño pedagógico y didáctico de Belgrano, se muestra en su concepción: “Formar al pueblo en su condición de sujeto económico y cultural implicaba expandir el horizonte de lo posible de su época”. Además, como educador le concedió un lugar central a la educación de la mujer, valorizando y legitimando el ingreso de la mujer al mundo de la cultura y de la educación.

Otros precursores que pensaron la educación argentina del siglo XIX, fueron Arturo Jauretche (4), y Saúl Taborda (5). Ambos incursionaron en cuestiones vinculadas a la educación, la pedagogía, la política, la historia, y sobre la visión que cada uno de ellos tenía de su propia realidad, del mundo y del vínculo que establecieron con Latinoamérica. (6). Como pedagogos, al pensar los procesos de enseñanza / aprendizaje y los modelos pedagógicos para afrontar la realidad política, económica y educacional, tuvieron en cuenta a los sectores menos favorecidos de la sociedad, los marginados (indios, negros, campesinos). Coincidiendo en algunas conceptualizaciones y difiriendo en otras. Todos, incluso Belgrano, hicieron alusión a lo popular, pero entre ellos se presentaron matices diferentes en relación a “lo popular”; diferenciándose Belgrano, en no incluir en “lo popular” a negros e indios. No obstante, todos coincidieron en pensar la educación con una mirada desde y para Latinoamérica. Jauretche y Taborda, recibieron la influencia de pedagogos y políticos latinoamericanos de geografías y tiempos diferentes, que también reflexionaron sobre “educación popular”, entre ellos: Belgrano, Sarmiento, Simón Rodríguez, y José Martí.

Jauretche abordó el concepto de “educación popular” desde lo político y desde su realidad, valorizando los movimientos populares de su época y el compromiso con los mismos; fue crítico con la visión sesgada de las clases favorecidas o privilegiadas (blancos, europeos); problematizó lo educacional pedagógico desde una mirada latinoamericana; tuvo una postura anti-clasista, oponiéndose a las “falsificaciones”, tergiversaciones de la compleja realidad derivada del colonialismo. Considerando este pensador, que “la Argentina es un país semi-colonial, donde la dominación se asegura a través del aparato de colonización pedagógica, y la mentalidad colonial enseña a pensar el mundo desde afuera, y no desde adentro”. El concepto de colonización pedagógica fue creado por Jauretche.

Taborda, problematizó y reflexionó acerca de los vínculos entre docentes / estudiantes y ante el dilema “Pedagogía de la ternura o la crueldad”, optando por la primera. Para él, enseñar y aprender nos humaniza, “pensar en una educación para todos y todas nos humaniza (…)”; dejando ver que la educación popular es una educación para todos y todas; implicando la educación popular una pedagogía Latinoamericana que tiene como sustrato nosotros/as podemos, somos capaces de pensarnos desde Latinoamérica para latinoamericanos/as. Marcando en esto su sesgo anticolonialista y anti eurocéntrico. Mostrando su postura anti oligárquica en su novela “Julián Vargas” (1918).

Este cordobés, rechazaba el autoritarismo en la educación; planteando que “toda educación es una larga obra de amor a los que aprenden (…)”. Apostando a la libertad, “un docente no tiene que temer a la libertad” (coincidiendo con P. Freire); estaba a favor de la “Escuela activa”, del vitalismo y activismo, de incluir el trabajo en la educación, “la misión de la enseñanza y el trabajo radica en el ‘despertamiento’ de las fuerzas educativas”; para este pedagogo, era importante integrar la actividad intelectual con el trabajo (escuela/taller y aula/laboratorio), considerando que rompía con la educación clasista implícita en la educación intelectual.

El pensamiento de Taborda cobra vigencia, al pretender reunir el cuerpo con la razón, que el cartesianismo disoció en la modernidad; y también por la unión en que se sustenta al proponer “estar con otros”, lazo de unión “que es uno de los principios de las pedagogías latinoamericanas”.

La comunidad es para Taborda, “comunidad existencial antropológica (…) comunidad del hombre que está en el mundo, del hombre que ‘es con otros hombres’ “. “Este ser en el mundo y con otros hombres presume (supone): ‘conocer es expresar el ser”. Este conocer es un conocer que indaga, que experimenta. “Este estar- siendo con otros, esta idea de humanización implica la denuncia de la colonización”. Definiendo este pedagogo, la      colonización, como “un fenómeno que comienza afirmando una desigualdad entre colonizador y colonizado (…) y es siempre la introducción violenta de una nación en un pueblo débil”. De allí que, aceptar sin analizar la pedagogía de importación, es aceptar la colonización, bastardeando el principio de autodeterminación.

Para finalizar, consideramos que los tres precursores y referentes de la educación argentina que seleccionamos, orientan y allanan el camino para intentar dar respuesta a los problemas actuales que se presentan en educación.

 

1)  Belgrano, (1770-1820), especializado en múltiples saberes (Derecho público, Idiomas, Economía política y héroe-militar circunstancialmente). Lector de lecturas prohibidas por los  ”Censores reales” y de los libros interdictos de la Ilustración francesa y de los enciclopedistas. Inicia su trayectoria americana a los 24 años como Secretario del Consulado de Comercio de Bs. As cargo que desempeña hasta su muerte.

(2) R. S. Gagliano, “Manuel Belgrano: dilemas del pensamiento educativo de un ilustrado católico y revolucionario”.

3) Pensamiento propio del siglo XIX y la Ilustración, con su afán por el dominio de la naturaleza.

4) Jauretche (1901 – 1974), nace en Lincoln, Prov.Bs. As. Abogado, pensador político, y pedagogo, muy leído en década del 70 – 80, invisibilizado en última dictadura, y reivindicado actualmente. Ingresó a la política por el conservadurismo, la revolución mexicana lo sacude y hace pensar diferente.

5) .S. Taborda,(1885–1944), nació en Córdoba.. Abogado, escritor y pedagogo. Después de su paso como rector del Colegio Nnal. de La Plata (1921) donde intentó establecer una relación empática con los estudiantes, necesaria p/ que se produzca ese pasaje entre el enseñar-aprender, que no logró debido al autoritarismo en que se basaban las autoridades, estudia en Europa pedagogía  social, vuelve a Córdoba (1927), es designado Director del Instituto Superior de Córdoba, muere en 1944.            

6) Los textos de Carla Wainsztoc y de J. Godoy, nos acercaron a las ideas, concepciones y pensamientos expuestos por los escritores-pedagogos y abogados argentinos, A. Jauretche y S. Taborda

Por Lic. en Antropología Social Laura E. Mier